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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://diezveintiocho.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Diezveintiocho</title><description>QUeridos: en este espacio va un choro que nos describa. No s&#xE9; qu&#xE9; poner, as&#xED; que lo dejo a vuestra consideraci&#xF3;n...</description><link>https://diezveintiocho.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Cero y van cuatro (al menos)</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2007/013101-cero-y-van-cuatro-al-menos-.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2007/013101-cero-y-van-cuatro-al-menos-.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p class="MsoNormal"><span>Despu&eacute;s de tanto, por fin, nuestro expresidente ha reaparecido; y lo ha hecho como en los viejos tiempos. Por supuesto que de esto se escribir&aacute; mucho en los siguientes d&iacute;as y, por supuesto que no tendr&aacute; un lugar en nuestro coraz&oacute;n, junto a aquellas tres frases celeb&eacute;rrimas, "He le&iacute;do todas las novelas de Octavio Paz", "Jos&eacute; Luis Borgues" y "Admiro mucho al cineasta ruso Einstein". Bien por nuestro querido Vicente Fox.</span></p>  <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 31 Jan 2007 04:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>Discurriendo. Primera parte (De la independencia)</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2006/061901-discurriendo-primera-parte-de-la-independencia-.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2006/061901-discurriendo-primera-parte-de-la-independencia-.php</guid><description><![CDATA[<p>Por: <strong>Alejandro Le&oacute;n Mel&eacute;ndez</strong>&nbsp;</p><p>A prop&oacute;sito de las nuevas creaciones, sobretodo&nbsp;en&nbsp;el &aacute;mbito de&nbsp;las letras, nos encontramos en esta &eacute;poca de globalifilia y globalifobia con un fen&oacute;meno muy interesante: el de la f&aacute;cil, econ&iacute;mica y sencilla publicaci&oacute;n. Entendamos por publicar el hacer llegar los trabajos creativos al respetable (aunque cuando yo me cuento entre el p&uacute;blico, soy bastante irrespetable e irrespetuoso). </p><p>Una de las formas m&aacute;s sencillas es justamente la de leer en voz alta, frente a los cuates, los compa&ntilde;eros y los compas, los m&aacute;s recientes cuentos y poemas. Leer as&iacute;, desde el ronco pecho, es en verdad una forma de publicar que no debemos desde&ntilde;ar, pues ocurre desde el principio de las civilizaciones, de donde nos llegan tambi&eacute;n la famosa declamaci&oacute;n y la oratoria. Ambos g&eacute;neros creativos que han quedado resagados por el secuestro que han hecho de ellos personas sin el menor inter&eacute;s en la creaci&oacute;n por s&iacute;, sino en el protagonismo localista. Aquel en el cual nos aplauden las personas que siempre hemos conocido. </p><p>Para ser escritor publicado, pues, basta con ser miembro de alg&uacute;n taller literario, de alguna escuela o tener nexos con los espacios culturales de nuestra ciudad. Y pareciera no ser tan malo, pues, la verdadera raz&oacute;n de estos centros culturales es, como bien lo menciona mi amigo David Coronado en su columna anterior: "Pa&#39; qu&eacute;", la de ofrecer espacios a quienes 1) inician su acercamiento con las artes o 2) sabemos que por su forma de vida nunca crecer&aacute;n como creadores, pero que tienen el indiscutible derecho de comunicarse, de crear y de tener un contacto con sus respectivas comunidades.</p><p>Desde este punto de vista, pues, leer en un evento cultural organizado por una casa de cultura (la de Chapultepec, pongamos un ejemplo) es un asunto positivo. Y la &uacute;nica dificultad es justamente el primer acercamiento con el centro cultural m&aacute;s cercano. Estoy de acuerdo. Sin embargo, debemos entrever sus asuntos negativos, pues tambi&eacute;n los tienen.</p><p>Pero antes de llegar a esta parte, debemos ofrecer la otra gama de las poisibilidades de publicaci&oacute;n que tenemos los escritores en la actualidad. Los peri&oacute;dicos locales ofrecen, a diestra y siniestra, el espacio de publicaci&oacute;n para cualquiera dispuesto a entregar su obra sin pasar por un consejo editorial y regalarlo sin recibir un c&eacute;ntimo a cambio. Apenas lo que obtenemos de vuelta es el orgullo de aparecer en una publicaci&oacute;n dominical (el nombre se ve bien chido). Al mismo tiempo, muchas revistas que dicen tener un consejo editorial publican todo lo que les llega a las manos, y casi siempre es debido a que no se tiene la cantidad de texto necesaria para llenar las p&aacute;ginas de la siguiente edici&oacute;n. En mabos casos: los peri&oacute;dicos y las revistas, podemos argumentar exactamente lo mismo: todo el mundo tiene el derecho de abrir la boca y decir lo que quiera. Es cierto.&nbsp;Y no es todo: todos tenemos el derecho apromocionarnos como creadores de las letras.</p><p>Otro espacio para hacer p&uacute;blico un o varios textos es el de la internet. Acaso el m&aacute;s dif&iacute;cil de acceder sobretodo por escriotres de mayor edad, no por lo caro de la red, que sabemos se abarata d&iacute;a con dia, sino por el mito aquel de las dificultades. Del yo le tengo miedo a las computadoras.&nbsp;Enviar &nbsp;textos a los cientos de p&aacute;ginas dedicadas a los escritores novatos, casi todas gratuitas es tan f&aacute;cil como copiar y pegar. Incluso abrir un blog o una p&aacute;gina es de lo m&aacute;s sencillo, y tambi&eacute;n se pueden conseguir gratuitamente, auspiciados por la publicidad que en estos espacios abunda.</p><p>El siguiente paso a lo mejor se ve m&aacute;s complejo, pero tampoco es lo m&aacute;s dif&iacute;cil. Publicar el libro propio puede ocurrir de muchas formas: la primera es ser amigo de alguien que tenga su propia imprenta o editorial. Podemos entrar a los concursos de las editoriales que publican casi cualquier cosa o, si se tiene un poco de lana (tampoco es necesario ser rico), se puede acceder a la autopublicaci&oacute;n. De cualqueirer forma, debemos conceder que son muy pocas las autopublicaciones que valen la pena ser le&iacute;das. Entre las autopublicaciones tambi&eacute;n podemos hablar de las revistas personales o grupales, simplemente fotocopiadas, o pasadas por una m&aacute;quina profesional.</p><p>En todos estos casos continuamos con las mismas garant&iacute;as que no pienso poner en tela de juicio: el derecho a la expresi&oacute;n como quiera que uno lo dese&eacute;. Lo que me preocupa&nbsp;son m&aacute;s bien dos aspectos negativos que surgen desde esta facilidad de publicaci&oacute;n. Y que pienso exponer sin negar la importancia que estas autopublicaciones &mdash;como medios alternativos&mdash; representan para nuestra sociedad. Tampoco espero criticar de manera gratuita las ventanas que la independencia en la promotor&iacute;a ofrece a todos aquellos que no tienen acceso a los medios oficiales o a los medios importantes empresarialmente hablando.</p><p>El primer problema radica en las esperanzas falsas que se ofrece a muchos y muchos de los escritores que a&uacute;n no tienen la calidad necesaria o las cualidades suficientes para ser considerados legibles (considerados por qui&eacute;n, se preguntar&aacute;n, y ciertamente la respuesta no es la de mi nombre, sino la de un lugar ganado, tomando en cuenta las m&iacute;nimas cualidades de la est&eacute;tica). El escritor en creciente puede sentirse un creador ya hecho, y con raz&oacute;n, sobretodo si hay un p&uacute;blico frente a &eacute;l que le aplaude, un reportero que tampoco tiene c&oacute;mo llenar su plana o una publicaci&oacute;n impresa distribuida por todo el estado. Los creadores sabemos lo da&ntilde;ino que es, para las emociones&nbsp;endebles de quienes nos acercamos a la creaci&oacute;n, el sentirse ya completo: la satisfacci&oacute;n que todo lo destruye, desde los caminos por andar&nbsp;hasta los futuros logros.</p><p>Se me puede arguir con la idea tan socorrida del sino. Aquel que est&aacute; destinado para ser escritor lo ser&aacute;, incluso con semejante barrera emocional. Y puede ser cierto, sin embargo debemos recordar las muchas vacas sagradas (s&oacute;lo en nuestro estado) que se formaron a partir de un inicio tan pobre: los que son amigos de los amigos y los que se supieron acercar a una instancia cultural apropiada. Aquellos seres que siguen escribiendo, que siguen pintando o que siguen esculpiendo como lo hicieron desde el principio, sin abordar la experimentaci&oacute;n o sin crecer. Personas que son lo mismo que hace a&ntilde;os, contentos de ser los famosos de Toluca y de Metepec, y ninguna raz&oacute;n para serlo.</p><p>Esto me lleva al segundo resultado negativo de la sencillez en la publicaci&oacute;n. El de una promotor&iacute;a cultural afectada, sin herramientas suficientes para llegar a quienes se debe llegar: los no famosos. Abrir el espacio en la Casa de Cultura de Chapultepec, (siguiendo con el ejemplo de arriba) a un escribidor local s&oacute;lo por el hecho de haber vivido all&iacute; sus &uacute;ltimos diez a&ntilde;os y anotar en su libreta versos con rimas en infinitivo y gerundio, sobre las misas y las costumbres del pueblo, lo &uacute;nico que lograr&aacute; es alejar a los j&oacute;venes o a los que de verdad tienen una inlcinaci&oacute;n natural por la creaci&oacute;n. Si eso es literatura, dicen, y tienen su raz&oacute;n, es lo m&aacute;s pendejo que existe. Cuando diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cualquiera de ellos se vuelva a acercar por casualidad a una expresi&oacute;n art&iacute;stica, se topar&aacute; con los mismos creadores que jam&aacute;s fueron exigidos y que contin&uacute;an haciendo lo mismo.</p><p>Por supuesto esto no se aplica a todos los creadores que reciben la oportunidad de la publicaci&oacute;n f&aacute;cil. Hay pocos, y no soy yo la persona adecuada para decir qui&eacute;n tiene un futuro real en el arte o no, que de verdad crecer&aacute;n.&nbsp;Y&nbsp;a esos pocos debemos aferrarnos y utilizarlos para la promoci&oacute;n cultural de Chapultepec y del Estado. Y los talleres literarios, que cumplen una funci&oacute;n real e importante en este crecimiento, les debemos dejar la responsabilidad del primer filtro. Son ellos los primeros, que no los &uacute;nicos, encargados de plantear una b&aacute;sica pol&iacute;tica est&eacute;tica que perme&eacute; hasta la sociedad.</p><p>Y que se lea esto en pluma de un hombre que ha sido v&iacute;ctima (y ocupa las herramientas acaso irresponsablemente) de la publicaci&oacute;n contempor&aacute;nea. </p><p>Mando un abrazo de letras facilonas.</p>]]></description><pubDate>Mon, 19 Jun 2006 20:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>La promoci&#xF3;n cultural desde la independencia</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2006/061301-la-promocion-cultural-desde-la-independencia.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2006/061301-la-promocion-cultural-desde-la-independencia.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>Por Alejandro Le&oacute;n Mel&eacute;ndez</strong></p><span style="font-family: Arial">A prop&oacute;sito de la actividad cultural de un Estado, como el nuestro digamos, la queja es principalmente el poco apoyo que recibimos los creadores para realizar esto o lo otro. Las becas que estamos tan acostumbrados a pedir son el &uacute;nico aliciente para los dedicados a estos menesteres tan injustos y tan soslayados. Sin embargo, y a pesar de las siempre usuales quejas no s&oacute;lo a los pocos est&iacute;mulos econ&oacute;micos sino a que &eacute;stos son siempre para las mismas personas, una y otra y otra vez aparecen, por aqu&iacute; y por all&aacute;, nuevos creadores, nuevos colectivos (o proyectos, como sea de sus mercedes preferencia llamarlos), con este y aquel objetivo para aportar algo nuevo a la cultura local. Es claro que muchos grupos surgen con el inter&eacute;s inmediato o mediato de conseguirse una lana de gobierno. Lo que sucede con estos grupos es que de inmediato desaparecer&aacute;n sin haber dejado rastro alguno. Ya sea que ganen la beca, en cuyo caso su vida se extinguir&aacute; al t&eacute;rmino de la ministraci&oacute;n correspondiente. O que no se la ganen, y en ese caso su vida ser&aacute; m&aacute;s bien comparable a un fuego fatuo. </span><span style="font-family: Arial">Mi inter&eacute;s radica en comentar los casos de grupos art&iacute;sticos que se han mantenido a pesar de que ciertos a&ntilde;os se ganan el est&iacute;mulo, y otros a&ntilde;os no lo hacen. Esos grupos que surgieron de un inter&eacute;s real para el llenado de alguna carencia b&aacute;sica en nuestra sociedad. (Ah, las palabrejas). </span><span style="font-family: Arial">La idea de la promoci&oacute;n cultural (o, como se ven en nuestro estado) la promoci&oacute;n de un trabajo art&iacute;stico espec&iacute;fico) desde la independencia es algo que no me queda muy claro. Se dice independiente aquel que no obedece a patrones propuestos desde el patronato mayor. Y cuando alguien se dice independiente mantiene con fervor que est&aacute; haciendo lo que el gobierno deber&iacute;a estar haciendo. El gobierno, por otro lado, dice ser inclusivo con todas las propuestas. Aggg. Con el paso de los a&ntilde;os, los grupos de promoci&oacute;n cultural que se han mantenido no s&oacute;lo a flote, sino que en estos dosmiles muestran una salud envidiable, han sido acusados de mafias, de excluyentes, de grillos, de estar amparados con gobierno, de no ser congruentes con su primigenio valor: la cr&iacute;tica. Pero cada nuevo grupo que surja desde la independencia est&aacute; destinado a llegar a los mismos logros: ser&aacute; un c&iacute;rculo atacado a trav&eacute;s del menosprecio y el alabo. No importa cu&aacute;nto se las den de incluyentes, de trabajar art&iacute;sticamente en pos de la sociedad. Siempre terminar&aacute;n como una mafia que represente a un solo grupo. A menos, claro, que sea de ese primer tipo de grupos que mencion&eacute;: los que desaparecen.</span><span style="font-family: Arial">&iquest;Por qu&eacute;, se&ntilde;or dotor, digo esto? Porque las barreras existen, y no<span>&nbsp; </span>s&oacute;lo entre grupos, sino entre individuos. Y nadie es qui&eacute;n para negar esto, ni yo. Si hemos sido parte con un grupo cohesionado, o de varios, es porque los individuos que lo conforman son capaces de ignorar esas diferencias, en pos de un fin com&uacute;n. Como siempre, no digo nada nuevo. Y tampoco dir&eacute; nada nuevo al mencionar que hay barreras infranqueables, incluso si se desea con todo la fuerza romperlas.</span><span style="font-family: Arial">Y de estas bardas, podemos hablar, por ejemplo, de la del tiempo. La barrera generacional es una de las mas importantes. No siempre podemos llegar al caso de la identificaci&oacute;n, entre dos o m&aacute;s generaciones, a trav&eacute;s de los a&ntilde;os. Aunque las visiones sociales o art&iacute;sticas sean similares, siempre existen los puntos de diferencia que pueden separar para siempre a un individuo de otro, a un grupo de otro. </span><span style="font-family: Arial">Si tomamos en cuenta el caso de los grupos culturales que fueron formados hace, digamos, veinte a&ntilde;os o m&aacute;s, encontraremos que al parecer han cambiado sus fundamentos, que ahora son todo aquello que criticaban cuando fueron formados, y sus individuos eran j&oacute;venes, como nosotros. La supervivencia de un grupo, quer&aacute;moslo o no, depende en gran medida de la aceptaci&oacute;n de la sociedad a la que pertenece; la misma sociedad que elige gobernantes y que deja de exigir las cosas que importan. Las peque&ntilde;as diferencias, franqueables al principio, se agrandan con el cambio de los tiempos.</span><span style="font-family: Arial">El promover la cultura (o el ejercicio art&iacute;stico espec&iacute;fico) s&oacute;lo puede demarcar independencia cuando se aceptan las diferencias que compartimos con otros grupos o con el gobierno. Y nos permite reconocer cu&aacute;ndo tenemos puntos en com&uacute;n que nos den paso para trabajar en un equipo m&aacute;s grande. La independencia me permite criticar al mismo gobierno para el que trabaj&eacute; hasta ayer (pero lo hice siempre que estuve dentro), y al mismo tiempo me permite criticar a los grupos que no hacen un trabajo interesante o necesario para la sociedad. Un lado u otro no deben estar bien porque s&iacute;, pero pueden s&iacute; estarlo aunque sea de casualidad. Tampoco significa que yo est&eacute; bien.</span><span style="font-family: Arial">Si la longevidad de un grupo depende de esta aceptaci&oacute;n (o de una muy similar, pero diferente en alguno de sus puntos), entonces estar&aacute; destinado a la misma cr&iacute;tica: son excluyentes y son unos vendidos. Al final, si nos damos cuenta, esa cr&iacute;tica no s&oacute;lo se torna irrelevante, sino aburrida. Si no les gusta lo que hago, al&eacute;jense de m&iacute;. As&iacute; nos excluiremos mutuamente.</span> <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 13 Jun 2006 05:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>De Miller a Carballido o de putas franco-colombianas (lo que ocurra primero)</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060901-de-miller-a-carballido-o-de-putas-franco-colombianas-lo-que-ocurra-primero-.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060901-de-miller-a-carballido-o-de-putas-franco-colombianas-lo-que-ocurra-primero-.php</guid><description><![CDATA[<p><span></span><span>Por <strong>Ernesto de la cueva</strong></span></p><strong><span></span></strong><p class="MsoNormal"><span><br />Cuando publicamos la portada de la secci&oacute;n cultural de Impulso del 8 de junio pasado, (la fotograf&iacute;a de una l&aacute;pida que rezaba &ldquo;Henrry Miller, 1891, 1980&rdquo;), nadie not&oacute; la broma que hicimos: Henrry Miller fue incinerado y, rom&aacute;nticamente, sus cenizas fueron esparcidas en el mar. Y era tan poco apreciado por los pol&iacute;ticos estadounidenses, que, en su pa&iacute;s, nadie le rindi&oacute; ninguna clase de homenaje ni nada; mucho menos una l&aacute;pida.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>De a cuerdo. Fue una broma de esas que a nadie le da risa. Sin embargo, podr&iacute;a ser un buen ejemplo sobre la ausencia de lectores, si me permiten, &ldquo;calificados&rdquo;.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>Miller acus&oacute; a un sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de doble moral. Se bas&oacute; en el sexo, por supuesto, &iquest;de qu&eacute; otra forma se podr&iacute;a poner, en tela de juicio y aqu&iacute; entre nos, la doble moral?</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>Tan funcion&oacute; que, desde su autoexilio en Francia, miraba como sus libros no pod&iacute;an ser vendidos en suelo gringo (a no ser que entraran con una portada falsa, enga&ntilde;ando a los censuradores. Ir&oacute;nico, &iquest;no es as&iacute;?).</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>M&aacute;s all&aacute; de ser un narrador er&oacute;tico de mucha influencia en m&aacute;s de tres generaciones, de despertar, no s&oacute;lo entre los estadounidenses, sino por eso en el resto del mundo, una revoluci&oacute;n sexual, Miller se descubri&oacute; como un gran intelectual. Y lo aprovech&oacute;.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>En Sexus (un texto de las lecturas de adolescente que, si bien entonces pas&oacute; desapercibido ante los ojos de un lector naif, ahora tom&oacute; fuerza y encontr&oacute; su lugar en mi cabeza), el narrador-personaje narra sus aventuras sexuales de una forma, por dem&aacute;s, fuera de cualquier clase de tapujos. Sin embargo, el mensaje va m&aacute;s all&aacute; de lo que podr&iacute;a parecer a simple vista. En una escena nuestro h&eacute;roe le habla del arte a una prostituta, y le dice: &ldquo;Lo que pasa es que en la actualidad el arte es un lujo. Yo podr&iacute;a salir adelante sin leer nunca un libro ni mirar un cuadro. Tenemos muchas otras cosas: no necesitamos libros y cuadros. La m&uacute;sica, s&iacute;... la m&uacute;sica siempre la necesitaremos. No necesariamente buena m&uacute;sica..., pero m&uacute;sica. En cualquier caso, ya nadie escribe buena m&uacute;sica... Tal como yo lo veo, el mundo se est&aacute; echando a perder&rdquo;.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>Y pareciera que es cierto. La formaci&oacute;n profesional es mucho m&aacute;s importante que la formaci&oacute;n humana, &ldquo;S</span><span>i tuvieras alguna inclinaci&oacute;n est&eacute;tica, no podr&iacute;as pasar por la est&uacute;pida rutina a&ntilde;o tras a&ntilde;o&rdquo;, le dice a la mujer que, por supuesto, sumida en la vor&aacute;gine de la sociedad, no alcanza a entender de lo que habla.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>M&aacute;s all&aacute; del exhibicionismo de la novela, Miller lanza, a trav&eacute;s de su personaje, una sentencia aterradora, que pasar&iacute;a desapercibida por muchos al lado de tanto y tan narrado sexo: &ldquo;Pronto no habr&aacute; arte en absoluto, te lo aseguro. Habr&aacute; que pagar a la gente para que vaya a un museo o para que escuche un concierto. No digo que vaya a seguir as&iacute; para siempre. No, justo cuando lo tengan todo afianzado, cuando todo vaya como la seda, cuando ya nadie proteste, cuando nadie est&eacute; inquieto ni insatisfecho, el sistema se vendr&aacute; abajo&rdquo;.</span></p>    <p class="MsoNormal"><span>**</span></p><p class="MsoNormal"><span>Hace poco tuve la oportunidad de ver un ensayo preliminar de &ldquo;Orinoco&rdquo;, un texto, cl&aacute;sico de Emilio Carballido. La puesta en escena est&aacute; a cargo de Juan Carlos Ambriz y se estrenar&aacute; a finales de junio en la ciudad de Toluca.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>Se trata de un encuentro entre dos de los personajes de la vida m&aacute;s importantes con los que compartimos cr&eacute;dito a diario: la utop&iacute;a y la realidad. Y no es que Fif&iacute; ni Mina, dos prostitutas-bailarinas-actrices, representen fielmente a cada una de las fuerzas de las que hablo. Es m&aacute;s bien un encontronazo con la realidad, ya que ellas brincan de un lado a otro sin darse cuenta. Como nosotros.</span></p>  <p class="MsoNormal"><span>Al salir del Teatro de C&aacute;mara (en otro momento nombrado por este diario &ldquo;La Bodega Universitaria de C&aacute;mara&rdquo;) no pude menos que pensar en la apat&iacute;a de la clase gobernante y administradora (que no es tan redundante como podr&iacute;a pensarse), en el trabajo y la producci&oacute;n cultural de la ciudad (que est&aacute; enfocada, en la mayor&iacute;a de los caso al crear por crear y no al crear para crear), y mucho menos, en la divisi&oacute;n entre grupos art&iacute;sticos y culturales que nos acercan no s&oacute;lo al movimientismo (esta tendencia de tener cada uno la verdad absoluta junto a la certeza de que el otro lo hace mal), sino a la falta de calidad en las propuestas, y por lo tanto en la falta de un p&uacute;blico que consuma el arte, en lo general, y de uno &ldquo;calificado&rdquo;, en lo particular. Un p&uacute;blico que sea capaz de exigir, de juzgar, de opinar y, por m&aacute;s se&ntilde;as, de saber que Henrry Miller nunca fue sepultado.</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 09 Jun 2006 08:30:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;Pa' qu&#xE9;?</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060701-pa-que-.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060701-pa-que-.php</guid><description><![CDATA[<p align="left">Por <strong>David Coronado&nbsp;</strong></p><p align="center">I</p><p align="justify">Le pregunt&eacute; hace tiempo a quien fung&iacute;a como profesor de guitarra en la Casa de Cultura de Santiago tianguistenco: &iquest;Por qu&eacute; no les ense&ntilde;as a los muchachos otra cosa que no sean canciones de rondalla?. Pregunta surgida tras varios meses de pasar cerca de su lugar de ensayo y de escuchar invariablemente las melosas notas de los saltilleros. Su respuesta fue muy clara: &iquest;Pa` qu&eacute;?. Y sigui&oacute; estirando sus cuerdas hasta lograr la afinaci&oacute;n requerida.</p><p align="center">II</p><p align="justify">En un tiempo inmemorial, pugnaba yo por que le dieran a mi modesto taller de creaci&oacute;n literaria un mejor espacio para trabajar que el que hasta ese momento hab&iacute;a tenido junto a los ba&ntilde;os. Nos alejaron de los ba&ntilde;os y terminamos en el s&oacute;tano, donde se pod&iacute;a fumar a gusto. Decisi&oacute;n acertada la de subterranizarnos: nuestra peque&ntilde;a horda de escribas pon&iacute;an nerviosas a las se&ntilde;oras que llenaban los talleres de Globoflexia, Tarjeter&iacute;a Espa&ntilde;ola, Migaj&oacute;n, Macram&eacute;, y a los chavos de Kung-fu.</p><p align="center">III</p><p align="justify">Cuando me encontr&eacute; con la agradable noticia de que en mi pueblo, Xalatlaco, el director de la Casa de Cultura era un jovenazo avezado en las lides del quehacer cultural y art&iacute;stico, mi alegr&iacute;a se desbord&oacute;. Acud&iacute; a enterarme de las actividades que ten&iacute;a y a ofrecer mi granito de talco para trabajar. Todo bien. Cine club, talleres, exposiciones, presentaciones de libros, conferencias..., el amor eterno dur&oacute; seis meses. Cuando a los gallardos integrantes del cabildo se les ocurri&oacute; que sus ingresos no eran apropiados para la envergadura de su puesto, la casita de cultura perdi&oacute; los sueldos (pocos) de sus coordinadores de talleres, para el engrose necesario de la cartera de mun&iacute;cipes y comparsas. </p><p align="center">IV</p><p align="justify">Valgan como antecedentes las tres mini historias de arriba, para llegar al punto que me interesa ahora:  Casas de Cultura de nuestro Estado, qu&eacute; y para qu&eacute;.</p><p align="justify"><em><strong>&iquest;Que son las Casas de Cultura?</strong></em></p><p align="justify">a) Edificios que toda la comunidad conoce, pero que nadie visita.</p><p align="justify">b) Centro de reuni&oacute;n de ni&ntilde;os(as) , j&oacute;venes(as) y adultos(as) cuyas caracter&iacute;sticas hiperactivas no les permite a sus familias tenerlos todo el d&iacute;a en su casa.</p><p align="justify">c) Punto de encuentro para artistas loquitos que la utilizan como plataforma para irse a otro  lado.</p><p align="justify">d) Castigo pol&iacute;tico para molones de campa&ntilde;a.</p><p align="justify">e) Un empleo por tres a&ntilde;os.</p><p align="justify">f) Ventana hacia las manifestaciones sensibles del ser humano por medio de las artes.</p><p align="justify">g) Todas las anteriores.</p><p align="justify">Si, puede ser que todas las opciones sean la respuesta, y m&aacute;s, que alguien puede agregar. El asunto est&aacute; en el manejo de quienes las dirigen. Hay, como en todos lados, excepciones esperanzadoras que me hacen creer en la posibilidad de mejora y verdadero ejercicio de estas instituciones, por ahora, municipales.</p><p align="justify"></p><p align="justify">Mientras los encargados de dirigir los centros culturales no tengan una m&iacute;nima idea de la promoci&oacute;n y generaci&oacute;n cultural, tendremos siempre gente tras un escritorio, cubriendo un horario y cuidando de no moverse para no salir de la foto. Se me ocurre que si, en cada municipio los promotores, artistas, artesanos, escritores y dem&aacute;s, nos uni&eacute;ramos en grupos de trabajo y nos olvid&aacute;ramos por un rato de bogar en nuestro beneficio personal, se pudiera ejercer presi&oacute;n en los se&ntilde;ores del gobierno, para que cedan la direcci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de los programas culturales.</p><p align="justify">Que dejen hacer las cosas a quienes saben hacerlas y que no nos pregunten: &iquest;Pa`qu&eacute;? </p><p align="justify"></p>]]></description><pubDate>Wed, 07 Jun 2006 23:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>Que callen boca</title><link>https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060401-que-callen-boca.php</link><guid isPermaLink="true">https://diezveintiocho.blogia.com/2006/060401-que-callen-boca.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: Arial">Por: <strong>Alejandro Le&oacute;n Mel&eacute;ndez</strong></span></p><span style="font-family: Arial"></span><p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">A prop&oacute;sito de la moda cultosa se nos da, a los bur&oacute;cratas del estado &mdash;porque s&oacute;lo por mi estado hablo, donde vivo, trabajo y me fijo&mdash;, realizar los mejores festivales. Dir&iacute;a Cervantes que nosotros facemos los entuertos. Y a ver qui&eacute;n los deshace. </span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">La semana pasada se llev&oacute; a cabo con gran pompa y regocijo una edici&oacute;n m&aacute;s de <em>FestinArte</em> (la versi&oacute;n de los festivales culturales para ni&ntilde;os), en el Estado de M&eacute;xico. Antes de leer las evaluaciones oficiales, sabemos cu&aacute;l es el resultado de este ejercicio creativo: un &eacute;xito. Un rotundo logro para la actual administraci&oacute;n estatal. Una paloma m&aacute;s para nuestro querido IMC.</span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">&iquest;C&oacute;mo se sabe? Bastaba pasearse un d&iacute;a de esos por el Centro Cultural Mexiquense y ver la cantidad de ni&ntilde;os formados en el aeropuerto que despu&eacute;s los llevar&iacute;a a visitar cualquiera de los cinco continentes. Es m&aacute;s, no era necesario ir (los desni&ntilde;ados nos quedamos de pronto, sin excusa plausible). S&oacute;lo deb&iacute;amos escuchar las voces de los muchos y muchos y muchos que s&iacute; fueron. Lo contento que sal&iacute;an los peques y el cansancio de talleristas, los actores, los gu&iacute;as. Eso, as&iacute; puesto, da mucho gusto. Que callen boca los intelectuales, los artistas, artesanos, y retr&oacute;grados que no hacen sino criticar al sistema de promoci&oacute;n cultural oficial.</span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">Es afortunado que en el estado, entonces, tengamos m&aacute;s de un festival con el mismo &eacute;xito, o mayor. Pensemos en las miles de personas que van al de las <em>Almas</em>, a <em>Quimera</em>, A los que se organizan en Atizap&aacute;n, en Ecatepec, en Tenango y en todos los rincones de nuestro estado. Todos los festivales son siempre un &eacute;xito rotundo. Somos, y de eso no albergo dudas, grandes organizadores de festivales.</span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">Por eso en el estado hay tantos y tantos lectores. Por esa misma raz&oacute;n hay tantos asistentes a las salas de teatro. Y se ha exigido, por parte de los mexiquenses, la creaci&oacute;n de una exitos&iacute;sima compa&ntilde;&iacute;a de &oacute;pera. Por eso las salas de cine alternativo est&aacute;n siempre repletas. Por eso, todos nuestros artistas, artesanos e intelectuales trabajan &mdash;cobrando como debe ser&mdash; todo el tiempo y no s&oacute;lo en un periodo de dos semanas festivaleras. Por eso las librer&iacute;as son negocios rentables e incluso se han edificado teatros y museos desde la iniciativa social. </span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">&iquest;Qu&eacute; eso no es cierto? &iquest;Entonces tantos y tantos espectadores en los festivales culturales no regresan jam&aacute;s, y pagan, un espect&aacute;culo esc&eacute;nico, un libro o la entrada a un museo? No puedo creerlo.</span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">A lo mejor alg&uacute;n d&iacute;a comprenderemos que la promoci&oacute;n de lo cultural no es cuesti&oacute;n de miles. A lo mejor, alg&uacute;n d&iacute;a comprenderemos que el arte jam&aacute;s afecta a los cientos de personas que se sientan a ver la zarzuela. El arte y la cultura conquistan individuos. Y no m&aacute;s.</span></p>   <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial">Sin embargo, vaya un voto para qu&eacute; todos esos ni&ntilde;os que salieron felices de <em>FestinArte</em> se vuelvan consumidores conscientes de los productos del arte.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 04 Jun 2006 06:18:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
